A todo el mundo que conozco, le gusta el foie de pato. A todos nos gusta lo bueno, ¿verdad? Siempre habrá excepciones, no todos tenemos los mismos gustos.
A mi me encanta. Ya sea sobre finas rebanadas, montados en canapés con queso y mermelada o integrado en alguna que otra receta de cocina.
Cuando llegó a casa estos Foie, tenía claro que quería probarlos con la pasta philo. Primeramente pensé en bocaditos individuales. Una capa de cebolla, queso, foie y mermelada, liados en forma de saquitos o de rollitos. Luego pensé que es muy habitual la presentación individual pero pocas veces la había visto montada en tarta, así en plan grande para luego trocear y servir.
Yo lo monté sobre una cazuela de barro de 18 cm. El recipiente es lo de menos porque solo nos va a servir para hornear la tarta de manera que no pierda su forma. Lo que importa es que el recipiente donde lo montemos, sea apto para el horno, que es donde vamos a terminar la tarta para darle un acabado crujiente.
El foie que concretamente hemos usado para hacer esta receta es este foies gras que podemos ver siguiendo el enlace.











