Muchas veces os he dicho que en la cocina hay que tener siempre la mente abierta para ir solucionando, sobre la marcha, aquellos imprevistos que nos vayan surgiendo y cuando me ocurre a mí, me gusta contarlos para que, a modo de ejemplo, veáis y entendáis lo que os quiero transmitir.
Esta receta no iba a ser así. Yo iba a cocinar un solomillo, lo iba a trocear y lo iba a envolver en un estupendo jamón de Guijuelo y a su vez, lo iba a envolver en cuadrados de pasta philo haciendo la forma de caramelos. Todo ello iría al horno hasta tener la pasta philo dorada.
Mi gozo en un pozo cuando me ví que el solomillo no se me había descongelado. Podía haberlo descongelado en el microondas, pero a mí personalmente, no me hace mucha gracia, así que tocó cambiar un poco la idea original para dar paso a la que sí os traigo en esta receta. Mismos ingredientes principales, jamón de Guijuelo y pasta philo. Cambiamos solomillo por queso y alcachofas y cambiamos a pastel para luego trocear en vez de las porciones individuales. Así, sin malos rollos y sin complicarnos mucho la vida.
Por cierto, se va acercando Navidad así que os recomiendo que disfrutéis de la página que os he dejado arriba. Solo os recomiendo que la visitéis recién comidos, y no obstante, se os antojará todo.
Lo dicho, que cambiamos sobre la marcha, que los caramelos los haré pero ahora mismo toca disfrutar de este pastel de pasta philo con jamón ibérico, queso y alcachofas.






